La muerte de mi mejor amigo
Días fríos en una ciudad muy acogedora, Madrid siempre será dulce por los recuerdos de cada aventura, con los amigos de siempre, esto revela que la vida es un lujo para los que saben vivir, y un desastre para los que se quedan pensando siempre en errores que cometieron.
Todo estaba muy extraño, un dolor de cabeza me acogía ya hace unos días, no podía dormir, me sentía cansado de no hacer nada.
Todo en mi vida fue lujos, desde que salía el sol, hasta altas horas de la noche llevaba mi reloj Rolex para todos lados, joyas con un valor inalcanzable que fui coleccionando y siempre un par de guardaespaldas para causar asombro al lugar que llegara.
Luego de cinco días de estar en casa por el terrible insomnio que me acogía, ya estaba sintiendo la muerte en vida, veía como la vida sin descanso es como estar cavando tu propia tumba.
La servidumbre se empezaba a preocupar pues realmente no dormía nada, mi ama de llaves con la cual tenia una confianza muy elevada hizo sin que yo me diera cuenta, que en el jugo de naranja que ingería por las mañanas le pongan un par de pastillas para dormir, sinceramente creo que fueron muy duros conmigo, las pastillas hicieron su efecto en minutos y de allí en adelante me dedique a soñar.
Ya con los ojos cerrados y sumado en un sueño muy profundo, empiezo a ver cosas que no veía hace mucho tiempo.
Ese parque en el cual yo jugaba siempre, donde me reunía con amigos de mi verdadera nacionalidad, era un sueño demasiado extraño, veía caras conocidas y todos me veían como lo hacían en ese entonces como al chico carismático que era el centro de todo.
Veo al que para ese entonces era mi mejor amigo, recuerdo que me encaro y me pregunto “¿Porque te fuiste?” , todo fue corto en el sueño pero largo en la vida real, fue mas bien algo traumático pues me hizo ver y recordar que capaz deje cosas mas valiosas en el pasado que las que hoy tengo en el presente.
Despierto, había pasado mucho tiempo desde que cerré los ojos, parecía que no había pasado mucho , recuerdo que me volvieron a dar un jugo de naranja y con desconfianza lo tuve que tomar, era ya de mañana había dormido una eternidad.
Estuve separado de mi familia, ellos se quedaron en aquel país al cual yo no quería regresar, ellos se quedaron muy enfadados conmigo pues siempre creyeron que ellos fueron los que forjaron mi futuro, y que si hoy por hoy me sobraban los billetes yo tenia que estar agradecido con ellos, cosa que no hago y ni pienso hacer.
Son de aquellos días en los cuales me da ganas de llamar a mi madre, para saber si aun esta bien, es con la única que me gustaría volver a hablar y preguntarle si necesita algo (aunque conozco su orgullo y se que no recibiría nada que viniera de mi) .
Me intento hacer el valiente, alzo el fono del teléfono, marco el numero, siento la voz de un extraño y por reflejos cuelgo inmediatamente, no tengo el valor para hacer esto, me retiro del cuarto donde esta el teléfono y me voy a mi suite a escuchar música y a ver que pasa por el Facebook, quisiera ver si llego a romper nuevamente el record de visitas en esta red social.
Ando muy perdido en el tiempo, a veces no recuerdo cuando es mi cumpleaños hasta que alguien me felicita, hoy quiero actualizarme un poco y quiero salir de la cueva a la cual yo mismo me someto.
Salgo en mi limosina a dar una vuelta por la plaza de Cibeles pues quiero recordar cuando era un simple desconocido y celebraba los campeonatos que el Real Madrid ganaba.
Hago que detengan la limosina, me dispongo a bajar, siempre con un gorro y tapado para no ser reconocido, le perdí las ganas a los flashes y mas aun al estar firmando autógrafos.
Caminando esta ves sin guardaespaldas, esta ves con ropa suelta que antes me gustaba calzar, empiezo a dar vueltas y vueltas por la plaza de Cibeles hasta que me topo con un globo en el aire, que venia directamente hacia mi, lo cojo y veo que en el decía “Feliz día Mama”, un niño presuroso viene tras de el corriendo a una gran velocidad, me lo reclama con tal énfasis que hacia parecer que aquel globo era un gran tesoro, yo sin remedio se lo doy, parece reconocer quien soy, me queda mirando fijamente y me pregunta que le regalare a mi madre en este día, yo tartamudeo y no tengo respuesta fija para darle.
Me sentí atrapado y mucho mas atormentado que el inicio, el niño me mira y me pregunta nuevamente, yo esta ves le digo que mi madre esta lejos y no puedo comunicarme con ella, absurda mentira la que dije.
El niño es llamado por un señor adulto, algo corpulento que se lo lleva presuroso en un taxi, yo me quedo parado una ves mas helado y petrificado pues en el fondo la mentira que dije, envés de hacer daño a la otra persona, me ocasiono una mayor duda, unas ganas terribles de agarrar algún teléfono y llamar a mi madre, creo que el niño sin querer me dio la fuerza necesaria para poder hacer lo que horas antes no pude.
Llamo al chofer de mi limosina, le digo que me recoja presurosamente, que necesito hacer algo urgente.
En cinco minutos la limosina estaba esperándome, subo presuroso, marco desde el teléfono que tiene la limosina, los timbres se hacían largos, un poco agudos, un poco tristes hasta que alguien contesto.
La voz tierna, inconfundible de mi madre se hacia presente en el teléfono, me adelanto y le digo como siempre le decía “Como has estado viejita”.
Mi madre tartamudea, no sabe que hacer, no dice nada, el silencio fue mayor a los cinco minutos, ni uno de los dos decía una sola palabra, solo escuchaba el llanto de una madre que luego de 7 años volvía a saber algo de su hijo, que con aires de estrella intentaba hacer su vida, que intentaba que su nombre sea reconocido por todo el mundo, y que cuando lo logro no tuvo remedio a mirar atrás y recordar todo lo que había perdido en el transcurso de su gran hazaña.
Me sentía aliviado, me sentía tranquilo conmigo mismo, llego el momento mas difícil, el de pedirle disculpas a mi madre, de contarle todo lo que me había pasado estos últimos meses, pero mi madre temerosamente me increpa y me dice que el mejor amigo de mi infancia y a ese que lo deje a los 17 años por yo cumplir mis sueños, murió de cáncer postrado en un hospital del estado, apenado por no saber nada de mi.
No pude aguantar mas, yo teniendo todo, dejando capaz que personas que solo querían estar a mi lado por mi fama, tengan capaz mas lujos que la persona que me acompaño y me ayudo cuando las caídas de mi adolescencia me marcaban.
Me sentía arruinado, tenia todo en la vida, pero esta ves perdí mucho mas que eso, perdí las ganas de vivir, perdí las ganas de ser la estrella que un día quise ser.
Llegue a mi gran mansión, no se porque la vi mas opaca, mas callada, como si el silencio se hubiese apoderado de todas las habitaciones, subí a la suite que tanto me gustaba, la vi insípida, aburrida y asquerosa.
Cogí mis maletas, pedí al chofer que llame un taxi para que me lleve al aeropuerto, quería salir de ese país que me trago los mejores años que capaz hubiese podido vivir, teniendo un propio avión, subo a un avión comercial común y corriente, se origino un alboroto en el aeropuerto pero esta ves no me importaba nada, veía el mar de gente caerme encima y solo atinaba a huir, a abrirme paso entre todos y a empujones llorar porque perdí las ganas de ser la persona que soy.
Llame por teléfono a la madre de mi mejor amigo, le dije que me esperara, que no enterrara aun a su hijo, que yo quería estar presente y pedirle disculpas públicamente a esa persona que me ayudo tanto y que yo le pague dándole la espalda y capaz arrebatándole la vida, pues con el dinero que tenia capaz hubiese podido vivir mas, capaz me hubiese perdonado como siempre lo hacia, y hubiésemos terminado en aquel bar donde solíamos cantar juntos y soñar con ser estrellas.
Llego al funeral, todo mundo voltea a verme, una que otra persona se acerca a saludarme, me volví un extraño en la ciudad donde naci, donde yo era yo y no una falsa estrella que pensó tener todo, pero que hoy solo mira al féretro de su mejor amigo con ganas de que todo hubiese sido diferente.
Gracias a Dios aun tengo a mi madre a mi lado, y juro que día a día que pase hasta que Dios quiera hare que viva lo que debió vivir, pues gracias a ella soy lo que soy, se que no volveré a ser el mismo pero empezare a retroceder en mis pasos y juro pedir disculpas a cada persona que le haya fallado.
Solo espero que Dios me robe la vida, pues realimente hoy no merezco vivir.


