No existe soledad en una ciudad tan grande

18 Mayo 2010 by Pierre, No Comments

Me encontraba en uno de esos días complicados, en los cuales no te quieres ni despegar de la cama y solo te resignas a comunicarte por el celular, twitter o facebook con las personas que mas te interesan, solo para decirles que estas vivo y con una extrema pereza para que no se preocupen.

Ya eran cerca de las tres de la tarde, tenia hambre no había nadie cerca a mi en el departamento, así que tuve que levantar el teléfono para hacer un pedido de comida.

Estaba tirado ahora en el mueble, parecía que me había arrollado un tren, el cuerpo lo tenia hecho trizas.

Me había quedado dormido, me despierta el ruido de la puerta, alguien tocaba con gran entusiasmo, yo estaba ansioso por comer, creo que fue el único motivo fuerte que hizo pararme y caminar lentamente como un zombi, con esa caminada de viejo decrepito apresurado por recibir su comida.

Para mayor sorpresa al llegar a la puerta, no era el muchacho del delivery el que tocaba si no mi pareja. La vi por un momento por el ojo mágico y por su movimientos llegue a percibir intranquilidad en ella, siempre vigilando su reloj como si estuviese apurada o enojada con algo, capaz estaba enojada conmigo pues en toda la semana no la llame, ni la fui a visitar y para subrayar me olvide del cumpleaños de su madre.

Abro la puerta, la intento besar pero hace un movimiento esquivando mis labios, se sienta en el mueble y me dice que tenemos una conversación muy seria que no podemos dejar de lado.

No soy de tener muchas enamoradas o novias, pero ese tono es muy conocido en mi, ya lo había escuchado antes y solo lo escucho cuando quieren cortar conmigo.

Estaba tan cansado que no podía dar una explicación, habían sido noches de trabajo interminables y se que tuve un poco de culpa pues me desconecte de todo,  me olvide de la chica a la que quise tener por siempre a mi lado y hoy por un trabajo que me tiene esclavizado a un escritorio, capaz la pierda.

Era de suponerse, al ver que yo estaba echado en el mueble y mirándola con ojos desorbitados pudo atinar o pensar que estaba con los rezagos de una borrachera o que había tenido una noche de perdición y que todo aun estaba girando.

No era así, pero capaz ella no entendería si hablaba, Majo tenia por costumbre empezar a gritar si yo le respondía o le intentaba dar una explicación, creía a veces que su mejor pasatiempos era el de estar discutiendo conmigo, por eso esta ves solo me dedique a mirarla y ver que decisiones “importantes” tomaba sin que yo abra la boca.

Empezaron los gritos, yo solo intente callar, no quería intervenir en su gran “monologo” y capaz malograrle el gran espectáculo que estaba montando en la sala de mi departamento, que no es tan grande y por ende los gritos hacían un eco estremecedor que parecía un concierto de rock metálico, donde mi cabeza era el buffer que quería reventar.

Todo fue tan rápido que ni cuenta me di, solo escuche un “Estoy hablando con la pared, vete al demonio, no quiero saber mas de ti en toda mi vida y trágate el anillo de porquería que me regalaste”.

Se fue muy rápido, capaz aun mas rápido de lo que llego, me quede solo nuevamente y vi finalizada una relación de 8 años, donde el fulminante no fui yo, esta ves no me sentía culpable o bueno un poco, pero no era para hacer un drama o bueno era lo que pensaba hasta ese momento.

Majo con defectos y todo, era una chica dulce en el fondo, que cumplía sus labores de novia al pie de la letra, hacia las cosas que algun dia mi madre hizo por mi, como lavar mi ropa, cocinarme cuando se lo pedía.

Lo mejor de todo era amanecer a su lado, los dos desnudos con el reflejo del sol en el rostro, días memorables que jamás olvidare y que hoy intento sacarlos de mi mente, pues no pienso llorar por algo que yo no malogre.

Despues que majo emprendio su huida, empiezo a pensar capaz si realmente ella siente algo por mi o si talves solo es cosa de costumbre, pero siento como esa daga empieza a penetrar mi corazón aun perplejo por todo.

La comida llega con diez minutos de retraso y no me la cobran por esa famosa promoción de tiempo que suelen tener las empresas grandes, pero aunque fue gratuita ya no me daba ganas de comer, la sentí asquerosa y se que no era culpa de ellos, era culpa de mis tontas luchas amorosas que capaz llegaban a su fin y aun ya habiendo terminado me perturban.

Intento buscar refugio en mis amigos de siempre, capaz invitarlos a la casa para divertirnos con el Play Station 3, o capaz contarnos entre nosotros nuestras desgracias amorosas.

Luego de varios intentos por reunir un gran grupo de personas, solo llego a juntar a mis 3 mejores amigos (los llamo así pues son los que siempre aparecen cuando estoy mal).

Ya estando en casa veo también que ah pasado mucho desde nuestra ultima reunión, uno de ellos ya es profesional, otro se dedico a viajar por el mundo y gastar el dinero de la fortuna de su padre y el otro siguió en el barrio asistiendo a cada pichanga los domingos por la tarde.

Empezamos con la euforia de siempre, saludándonos con eternos abrazos y repitiendo que somos unos tontos por no juntarnos mas seguido, les explico que estuve ajetreado con trabajos, problemas con mi “ex pareja” y por eso no pude reunirme con ellos muy seguido.

Destapo un par de cervezas que estaban congelándose ya hace mucho en el refrigerador de mi casa, empezamos a tomar y a reírnos de las anécdotas de siempre, esas que causan risa aunque las contemos mas de mil veces, les juro que llore de la risa aunque en el fondo algo aun me jodia, algo estaba incompleto.

Eran ya siete de la mañana ya hace nueve horas mis amigos habían llegado, Pedro, Luis y Renato estaban delirando de alcohol yo por cierto modo no tanto pues sin que se den cuenta esquivaba una que otra ronda.

Cuando vi que todos ya estaba durmiendo, y ya estando el sol puesto, intente llamar a mi ex, quise saber si se le había pasado la cólera o si podía aunque sea disculparme por un pequeño error de calculo y bueno decirle que no quería perderla.

La conversación no duro mas de un minuto, colgó de una manera estrepitosa, me volvió a repetir que no quería nada, yo con un poco de alcohol en la sangre me divido de mi grupo, salgo de mi departamento me dirijo a seguir la “masacre” yo solo.

Cruzo la calle, veo la calle Benavidez llena de Casinos abiertos, donde los Hoteles de lujo y chicas dispuestas a todo me sonríen por efectos del alcohol.

Ingreso y me siento en la primera mesa de juego, apuesto una pequeña suma, empieza lo que se llama “la suerte de principiante” empiezo a ganar y ganar dinero, conozco a la chica que estaba jugando a mi lado, era una prostituta que dice siempre estar todos los días a esa hora apostando el 20% de la ganancia de su trabajo nocturno.

Los dos empezamos a ganar y ganar, ni uno de los dos se quería parar de la mesa hasta que a mi mi cuerpo empezó a decir “Basta”, ya no podía mas, sentía que me caería en cualquier momento si no me retiraba de ese lugar, tampoco quería ir a mi departamento pues sabia que eso era un campo de batalla hecho por mis amigos, capaz el olor tremendo de alcohol iba a hacer que termine arrojando todo lo que comí en la semana por eso decidí preguntarle a la persona indicada para que me recomiende un buen hotel donde pasar la noche.

La señorita que también empezó a recoger sus fichas me miro a la cara y con una sonrisa me dijo que ella misma me llevaría, bueno al principio pensé que fue un acto de “bondad”, aun pienso que la decisión de preguntarle fue tomada capaz por la idiotez que nos caracteriza a los hombres luego de una noche de tragos.

Tenia en mi mano cerca a unos quince mil dólares, no sabia como había conseguido tanto sin saber jugar al simple “ocho locos”.

Ingresamos al hotel del mismo casino, donde nos postramos en el mostrador y pedimos la suite “mas cara de la historia” no se porque dije eso, pero creo que ya mi cerebro estaba siendo invadido por la estupidez de un borracho que solo quería olvidarse de sus problemas.

Yo ciertamente creí que la chica bondadosa terminaría dejándome en la recepción, pero me pidió de favor descansar al lado mío, según ella no haría nada, bueno ella decía eso por su lado, pero no pensó que tenia a un hombre lleno de ganas de alejarse del mundo de la fidelidad (aunque ya me encontraba solo), capaz romper con ese recuerdo tan triste que llevaba dentro me haría sentir mejor.

Ya estando en la suite, veo que ella cuidadosamente se hecha en la cama y deja mas del 75% de la cama para mi, se hecha dándome la espalda, calculo que la señorita no tenia mas de 23 años me dispongo a hablarle, le pregunto su nombre y demás cosas que no pienso revelar por simple discreción.

Recuerdo que dijo que estudiaba en una de las universidades mas caras del Perú, y que por darse ese lujo tuvo que buscar un trabajo de este tipo que le daba la facilidad de llevar una vida con lujos y demás cosas que no podría solventar estando con sus padres.

Fui lentamente y la abrase por detrás, fue mas un instinto yo ya quería devorar y despojarla de sus prendas, quería empezar a “revolcarme” con ella en toda la cama, quería sentir el fuego ardiente que solo las jóvenes de esa edad saben explotar.

Ella entra a mi juego y empezamos a tener como principal objetivo el de despojarnos de todo, por mi mente solo pasaba las ganas de tener relaciones con ella pero también el hecho de si me cobraría acabado el sexo.

Fue muy intenso todo, lo hicimos cerca a siete veces seguidas, los lapsos de treinta minutos se hacían cortos, mucho descanso no había, en los cinco minutos de descanso me paraba a tomar aquel energizante que dice “darte alas” pero que realmente solo me servía para mantenerme en pie.

Íbamos a empezar la octava ves pero la desconfianza que era como insignia en mi se empezaba a sentir, como si el alcohol me hubiese convertido en otra persona, capaz por las penas que llevaba dentro o solo por simples motivos de excusarme para ya no seguir sumergido en ese placer de sexo salvaje el cual me estaba hechizando.

Pido tregua necesitaba algo mas para continuar, dejo tendida a la jovencita envuelta en una sabana, mirándome con ojos engañosos que eran traducidos en un “no demores”. Hace mucho no probaba aquel polvillo blanco que me hacia sentir erguido y fuerte en mis momentos de mayor debilidad, no sabia si la podría conseguir en un lugar tan “lujoso”, llamo a recepción y solicito que me comuniquen con el personal de limpieza, pero que de preferencia sea hombre (sonó muy gay esa solicitud pero necesitaba a un hombre, pues no seria capaz de pedirle droga a una mujer).

Llega un joven de nombre Alexander, lo vi algo serio pero muy atento al intentar cumplir todos los caprichos que yo le pida, cautelosamente le dije si no me podría conseguir algún tipo de droga que pueda consumir, se sorprendió mucho pues capaz pensó que solo lo llamaba para que me limpie la desgracia de cuarto que estaba dejando.

Apresurado se hace un poco el desentendido, pero afirma que intentara hacer todo lo posible para conseguir un poco de cocaína para satisfacer mis instintos mas alocados.

Vuelvo a la habitación de la Suite y le pregunto a la jovencita si aun se quedaría en la habitación o si se retiraría, pues pensé que ya era hora de un poco de soledad, no me responde pues percato que estaba dormida, intento no hacer ruido para no despertarla.

Empecé a buscar mis cosas y me percato que no estaba mi Nexus one (Celular famoso por ser de la empresa Google) que me había costado un dineral para traerlo desde los Estados Unidos, realmente no estaba seguro si al salir de mi departamento lo cargue conmigo o lo deje por algún lado del desastre hecho por mis amigos.

Tocan a la puerta, no habían pasado ni diez minutos desde que había solicitado mi pequeño capricho, para buena suerte era el muchacho nuevamente diciéndome que si había conseguido mi droga pero que le había costado un poco mas del costo normal, yo aun teniendo los quince mil dólares que gane en el casino le doy un billete de cien dólares y como gran millonario le digo que se quede con el cambio, la mirada de asombro y sonrisa contagiosa que puso el muchacho serán una de las cosas que jamás olvidare en este día, pues yo también vivía a cuadras de aquel casino y sabia que ese paquete en los exteriores no costaba mas de unos 15 dólares.

Me siento en una silla muy lujosa, desparramo la cocaína por un gran sector de la mesa, empiezo a inhalar todo muy presuroso, no consumía drogas desde hace unos nueve meses y quería sentir ese poder, esas ganas de ser el fuerte, de poder caminar sin dolor alguno y sin recordar de que me corría.

Solo recuerdo haberme dirigido a la cama y haberme acostado al lado de la chica dulce, les juro que cerré los ojos y no se si empecé a soñar despierto o eran mis alucinaciones de la sobredosis, pero veía todo tan lento que no recuerdo bien lo que miraba, no recuerdo el porque lloraba, no recuerdo el porque pasado unos minutos quería reír.

Empecé a tomar razón de todo, y lo primero que atine a sentir era que la chica con la cual había pasado casi todo el día no estaba a mi lado y solo me dejo una nota al lado de la cama en la cual me decía que había cogido prestados tres mil dólares por sus servicios, y que me deseaba suerte con mi novia majo, aun no se en que momento nombre a mi ex novia, pero capaz fue en tremenda sobredosis que tuve.

Me levanto y me retiro de la suite pagando una fuerte suma de dinero, me retiro por la puerta falsa llamando a un taxi, me dirijo a casa quería estar nuevamente solo, quería ver que había pasado con mis amigos, quería saber si mi vida podría volver a ser la misma si regresaba a casa y capaz conversaba a solas un rato con mi soledad.

Llego a casa, todo estaba en orden, mis amigos se habían encargado de arreglar toda la casa, habían dejado una nota diciendo que “ni bien llegue a casa” me comunique con ellos.

Veo mi celular que pensé que había perdido puesto en la mesa con mas de 29 llamadas perdidas, entre ellas una de Majo, insisto en no querer hacerle caso a nadie solo me encargo de llamar a Pedro y decirle que se comunique con Luis y Renato para que sepan que estoy bien.

Pensé que si llamaba a Majo, capaz solo era para reclamarme que vaya a recoger las cosas que había dejado en casa de ella, no quería recoger nada y si las quemaba por mi estaría mejor, ya me había quitado la carga o la pena que llevaba por no poder estar con ella en toda aquella madrugada llena de alcohol, drogas y sexo.

Eran 11 de la noche, ya había pasado capaz el día mas complejo de mi vida, capaz me merecía unas vacaciones de este tipo hace mucho, me recuesto en mi cama y caigo dormido en menos de un segundo.

Nuevamente me despierto muy tarde, eran las tres y media, me meto a la ducha y como de costumbre solicito comida por teléfono, me sentí relajado mientras me duchaba, me siento en la tina y espero que el agua caiga lentamente sobre mi, me alisto, me visto y me voy a la sala a ver algún partido de fútbol por ESPN.

Esta ves todo llega puntual, me dispongo a dar la primera cucharada a ese exquisito “ají de gallina” aun humeante pero que a las finales es mi preferido. Estaba ya la cuchara entrando en mi boca cuando escucho que alguien llama a la puerta con golpes algo alocados o mejor dicho desesperados, como si la persona que toca la puerta estubiera anciosa o buscando algo.

Miro por el ojo mágico, para mi mayor sorpresa era Majo me puse un tanto nervioso, pero sabia que esta ves todo estaría de mi lado, yo sabia que esta ves los gritos podrían ser míos y ella tendría que estar tranquila.

Me hago el malo, me demoro un poco antes de abrir, ella se desespera mas pues piensa que no estoy en casa, yo me había alistado como si supiese inconscientemente que ella llegaría.

Ella aumenta los golpes en la puerta hasta que yo abro, me mira de pies a cabeza en el fondo creo yo que ella esperaba que estuviera llorando o demacrado, debió pensarlo pues siempre pasaba lo mismo, luego de sus gritos yo iba a buscarla pasado media hora, esta ves no ocurrio así.

Me pide disculpas, dice que se dio cuenta que me ama como a nadie, yo la miro con una tranquilidad que capaz la perturbo mas, estaba insegura de mi reacción, yo también amaba a majo, la quería capaz mas que a cualquier persona en el mundo, pero en ese momento recién me planteo la gran pregunta, ¿ regresaría con majo? .

Todo estaba frio en mi, no tenia reaccion, ella se acercaba con intensiones de que yo diga algo, estaba aun mudo, ella me miraba con cautela, esperaba solo mi reaccion.

La miro fijamente, eran ya 5 minutos desde que abrí la puerta y no dije nada, mi corazón empieza a palpitar mas y mas a cada segundo que pasa, me inclino sobre ella, le beso la frente y le digo “Como te extrañe amor mio”.

Mi decisión mas se baso en estadísticas, yo había tenido una noche de locura en la cual capaz me había vengado de capaz todas las locuras que Majo pudo haber tenido, aprendí que no era justo que yo me quedara siempre un escalón tras de ella, y sabia que la relacion a partir de ese punto no seria la misma.

Se que no olvidare nunca a la prostituta de 23 años a la cual ya pasado un mes aun la visito todos los fines de semana, no olvidare nunca aquella noche que hizo que mi vida cambie de rumbo y aprenda a valorarme un poco mas, jamas olvidare la cara de arrepentimiento de Majo la cual no fue mas la misma desde ese día que hice que aprendiera con mi silencio, y lo mejor de todo es que esta historia Majo jamas la entenderá ni escuchara.

Insisto, no puede existir soledad en una ciudad tan grande donde somos como hormigas girando al gran panal, donde las oportunidades están a la vuelta de la esquina y el que no sabe aprovecharlas queda un escalón mas abajo que el otro.

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