Un gran salvavidas …
Era tan solo un bebe de algunos días de nacido, pesaba por lo menos unos 4 kilos y ya era el orgullo de mi madre Camila, cuentan que una enfermera dijo en el momento que nací que seria un gran galán de telenovelas y seria un gran actor, pienso que es una de las historias que a Camila le deben agradar mas, pues siempre en todas las conversaciones que tiene con sus amigas del barrio resalta mi cabello castaño y ojos café.
Otra de las cosas que recuerdo, es que mi madre siempre contaba que el día que yo nací fue especial, que era una noche estrellada, que la luna llena estaba en todo su esplendor, posada en un cielo con una tonalidad muy fuerte, donde ella vio pasar una estrella fugaz que la dejo perpleja ante la soledad del cuarto de la clínica en que nací, ella dice que esa fue la señal que Dios le dio para creer que yo llegaría lejos y seria un gran hombre, claro el mejor de ellos.
Una de las cosas que mi madre nunca me contó, fue que aquel día tan especial que ella cuenta con gran entusiasmo, fue capaz un día lleno de soledad por la falta de mi padre y que capaz quiso ocultar para no hacerme sentir la perdida de algo que no quise perder jamás y que nunca conocí.
Desde pequeño resalte en clases, empezando por el famoso colegio de inicial al cual mi madre me inscribió a duras penas, recuerdo que asistía con un mandil de color azul, creo que verme uniformado con ese atuendo algo extraño y apretadizo, hizo que aquel color quede como mi preferido y como el mas lindo de todos, y el mandil capaz influiría a futuro en mi decisión de tomar la medicina como profesión.
Siempre fui el mas puntual al hacer mis deberes, siempre mis asignaciones de colegio eran desarrolladas por mi, ya que Camila trabajaba arduamente para que yo pueda estudiar. No la veía mucho, siempre paraba ocupada en los juicios y problemas legales que le asignaban, siempre me sentía orgulloso de decir que mi madre era la mejor abogada de mi ciudad, pues realmente lo era.
Tenia unos 7 años y una duda empezó a generarse en mi con gran intensidad, siempre que era el día del padre, en las actuaciones de colegio llegaba solo el abuelo, nunca conocí a mi papa y la frecuente duda que iba creciendo en mi parecía incomodar no solo a mi madre, si no a toda mi familia.
Recuerdo el día que le pregunte sobre mi origen para poder resolver la asignatura de ciencias, la pregunta fue un detonante, mi madre lloro y lloro por largo rato en su cuarto sin yo aun entender que pasaba, era un simple niño que no sabia nada de un asunto tan espinoso para todos, y que también debería ser para mi, pero el hecho de no saber nada me absolvía de toda culpa.
Un día de verano, con el sol ya casi a punto de ocultase mi abuelo me llevo a la playa, me dijo que tenia que tener una conversación de hombre a hombre conmigo, ya tenia 10 años y me dijo que era hora que me entere de algunas cosas, pues dijo que ya era un hombre hecho y derecho y que entendería todo.
Empezó a hablarme de la vida, de como afrontar cada tropiezo que la misma vida te genera y a taponear huecos que en algún momento creemos imprescindibles pero que al final solo son un complemento para poder ser los mejores, claro esta que la moraleja del abuelo era que la persona que tenga mas caídas y sepa levantarse cada ves que caiga seria el mejor, creo que fue el momento perfecto para inmiscuirme en una carrera que yo solo quería ganar, esa carrera que mi familia quería celebrar al final del camino conmigo.
Como es la vida, a tan solo una semana de aquella conversación donde capaz yo abrí los ojos y entendí que el no haber conocido a mi padre no me hace menos que nadie, mi querido abuelo falleció de un paro cardiaco, fue fulminante para el, ya que 89 años pesan en un hombre que lucho toda la vida por su familia y que a tan solo una semana de su muerte me dejo un mensaje imborrable y capaz el mas importante de mi vida.
Desde ese entonces me tuve que convertir en el hombre de la familia, los hechos hablaban por si solos, mi abuelo muerto, un padre que nunca apareció, yo ya con 10 años de vida y el hecho que mi madre ponía todas sus esperanzas en que yo lograría ser lo que capaz nadie pudo en mi familia, ser un hombre de bien que pueda tener los lujos que yo quisiera tan solo por ser el mejor en la profesión que yo ya había elegido.
Tenia en mente ya mi única y lejana meta, quería ser doctor a toda costa, en ese tiempo pensaba que capaz averiguaría como salvar mas vidas de las que hoy se pierden por causas que aun no conocemos, los sueños de niño son siempre los que resalto pues pienso que siempre serán los mas dulces y sinceros de todos.
Eran momentos difíciles, estaba ya en una adolescencia algo anormal, lo digo en ese termino pues tenia en mi espalda mas responsabilidades que cualquier otro chico de mi edad, yo ya sobresalía en clase y quería cada día mas, llegue a recibir condecoraciones por parte de mi escuela y día a día lograba llegar mas alto, pero tenia conmigo problemas muy grandes, como la falta de dinero, mi madre no se hacia abasto con el corto sueldo que recibía.
Decidí ayudar un poco a mi familia empecé a trabajar repartiendo el periódico a las casas que lo soliciten para ganarme alguna propina, que aunque no era mucho ayudaba pues ya en mi familia solo eran ya mi abuela y mi madre, ya habían pasado 5 años desde la muerte mi abuelo y su ausencia se notaba, se sentía se percibía cada navidad o cada fecha importante donde su risa gruesa de alguna manera me divertía.
Tenia 15 años, recibí por mis altas notas en el ultimo grado de educación secundaria un cordón muy peculiar, el cual todos disputaban tener, yo no lo esperaba, tampoco lo deseaba solo llego, y realmente me hizo sentir algo mas importante, tenia el control de mi aula y también ya de todo el colegio, era como el policía que pone infracciones a los coches y pues si no cumples las reglas tenia la autoridad de detenerte y hacerte pasar un mal rato, era diversión total, me sentía un poco mas importante que los demás, era un adolescente muy centrado en mis cosas y esta era la oportunidad de capaz relajarme de tantas reglas y empezar a romperlas yo mismo.
Intente por todos los medios ordenar el desorden de colegio que tenia, pero a mitad de año mis ganas ya estaban perdidas, sabia que ni Dios entraría en tan dura batalla, las travesuras de irnos de paseo a la playa sin entrar al colegio se hacían mas frecuentes, era el principal coordinador para originar que los alumnos en su totalidad lleguen tarde y hagan pasar un mal rato al profesor de química que siempre creía en mis excusas tontas.
Llego la graduación y también la preocupación de el ingreso a la universidad, sabia que solo tenia una bala en mi arma y que si fallaba el tiro, capaz no podría cumplir mi mayor sueño. Todo estaba tan confuso, todo se me hacia difícil, la puerta de entrada estaba frente a mi y estaba con miedo de girar la manija y ver lo que había detrás.
Recuerdo que me prepare arduamente para el examen, recorrí todos los libros de mi vida en unas cuantas semanas, estaba listo, tenia miedo pero me sentía bien.
Llego el día del examen, eran las 8 de la mañana, yo aun estaba con un poco de sueño, no pude dormir casi toda la noche por estar pensando en si el examen iba a ser mas difícil de lo que capaz yo esperaba, me senté cerca a una ventana, el sol caía perfecto sobre mi, pensé que era mi abuelo el que de una otra manera quería que sepa que estaba conmigo.
El examen acabo, yo me había esforzado en dar lo mejor de mi, sabia que estaba dentro antes que el sonido de entrega se haga presente. El resultado fue sorprendente, logre ingresar en el primer puesto a la carrera que tanto soñé en una universidad nacional y con el prestigio mas grande de todos, cuando el resultado fue ingresando a mi mente, no podía controlar ya las lagrimas que caían desde mis ojos y que lentamente iban impactando el suelo, lloraba de felicidad, lloraba de emoción, lloraba porque recordaba el arduo camino que tuve que recorrer, porque emoción recordaba que hubiese querido tener a mi padre al lado, porque solo atine a decir mirando al cielo que esta primera etapa cumplida era dedicada con todo mi corazón a mi gran abuelo que hizo su ultima gran hazaña antes de morir, porque sentía que desde hoy solo ya dependía de mi y de lo que yo podía dar.
Empezó mi nueva vida, mudándome a un cuarto solo donde podía escapar del desorden de la oficina de mi madre, donde podía estar solo pensando en mis proyectos y resolviendo mis trabajos de los primeros ciclos, la decisión no fue tomada solo por mi, fue una decisión unánime y lo principal fue que sabia que mi familia pensaba en lo mejor para mi.
Era el unánime de mi mudanza, mi abuela ya con 90 años lloraba al verme partir, el recorrido no era largo solo nos distanciaba una hora de viaje, pero igual por cada centímetro que yo me alejaba sentía que tenia mil y un motivos mas para regresar orgulloso y triunfante.
Era ya el ultimo ciclo de mi carrera, hasta el sentía de hoy fui logrando lo que esperaba, resaltar entre toda mi clase, ser delegado de aula y ser el primer alumno mas joven en participar como ayudante en una operación, eran los días mas felices de mi vida, ya empezaban mis practicas pagadas y mi familia gozaba a mi lado cada paso importante que yo daba.
Se acercaba ya el día de mi graduación y el día en el que yo esperaba dar el gran salto para finalizar este sueño, para sentir la grandeza y orgullo de ser un doctor con prestigio y honores.
El día de mi graduación era yo el que tenia que agradecer a todos por estar en la celebración de graduación, tome el micrófono y lentamente fui recordando pasajes que recordaba de todo el caminar grupal que hicimos los que hoy celebrábamos, pero un mal movimiento en el escenario me hizo caer, mi cabeza se golpeo de una manera muy fuerte contra el suelo, yo perdí el conocimiento, el diagnostico al llegar al hospital fue fulminante, un traumatismo cerebral y estado en coma indefinido.
Es difícil describir lo que uno siente mientras el cuerpo no responde, estas allí dentro como una estatua que quiere sentir, que quiere seguir que quiere luchar, pero que lastimosamente no puede.
La vida tiene mucho de dar vueltas como pequeños trompos a todos, pero esta ves la vuelta era muy fuerte, parecía un sueño terrorífico que solo quería destruir los sueños ya plantados.
Paso un largo tiempo, solo recuerdo que empecé a sentir frio en las extremidades inferiores, que me sentía congelado, y que poco a poco me vi despertando de un largo sueño, era duro ver y sentir sobre mis manos una carta hecha por mi abuela que murió días después de mi accidente, donde me decía que ella siempre iba a luchar por mi desde donde ella se encuentre y que si era posible originaria una batalla personalmente con Dios para que yo vuelva a abrir los ojos.
Al poco rato llego mi madre que me abrazo con gran fuerza, solo nos dedicamos a llorar y solo recuerdo que ella me dijo que había logrado dos metas en una vida y que eso ya era importante.
Hoy veo la vida con una perspectiva distinta a la que capaz veía cuando termine mi carrera profesional, pues capaz al estar en ese profundo sueño llegue a conocer lo que realmente es vivir, que capaz estando en el lugar mas alto de todos puedes caer y estar por debajo de todos, la vida no es mas ni menos de lo que uno espera pues simplemente si nos dedicamos a ver todo lo que ya hemos vivido nos sentiremos orgullosos de formar parte de algo que se llama vida veía


